Homosexualidad: ni buena ni mala

El ser homosexual o heterosexual es como el ser alto o bajo, rubio o moreno, de un país u otro. No debería tener ningún interés para la gente y mucho menos ser objeto de discriminación, burla o distinción de cualquier tipo.

A ver si se enteran algunos que todavía viven en la época de las cavernas: la homosexualidad no es una enfermedad, ni algo malo, ni consecuencia de no haber llevado de prostitutas al hijo. Es algo natural y que responde a los condicionantes genéticos y ambientales que sean; da igual, el caso es que te "toca" ser homosexual y ya está, como si te toca en la rifa genética ojos verdes o azules; no influye para nada en cómo seas como persona.

No debería ser ningún problema, pero el ser homosexual es un problema para mucha gente únicamente porque a los humanos nos gusta señalar con el dedo a las minorías para subir en el pedestal de nuestra autoestima y sentir el refuerzo del grupo. Es algo que hace la gente que tiene poca autoestima y necesita "pisar" a alguien "distinto" para salir de su mediocridad humana.

Cuando decimos la palabra "maricón" o "mariconada" estamos intentando hacer ver indirectamente que nosotros no somos "de ellos" y que pertenecemos al grupo de los "machos". Con ese lenguaje estamos haciendo daño con o sin intención a todo ese colectivo que bastante tiene con luchar contra años de cerramiento mental y a gente a la que le cuesta muchísimo "salir del armario" y expresarse con naturalidad como debiera ser normal. Es una falta de respeto y un indicador de que quien lo dice tiene deficiencias de autoestima o bien de inteligencia para divertirse de otra forma que no sea a costa de sus hermanos terrícolas.

Tengo amigos que usan esas palabras sin mala intención y por costumbre, pero eso es simplemente porque no se han parado a pensar en que puede haber un homosexual escuchando y, a poco que nos pongamos en su piel, sentiremos que estamos haciendo un daño gratuito.

Hablando globalmente, luego cada caso es un mundo, por supuesto, los homosexuales son personas con una mayor sensibilidad, más cariñosas, más dialogantes, más amigos, más humanas. En general, es una suerte tener un amigo o amiga homosexual, lo sabrás cuando lo tengas.

También son más desinhibidos que los heterosexuales lo cual es normal: son del mismo sexo y no tienen toda esa sarta de muros, condicionamientos y tonterías que tienen los heterosexuales para acercarse físicamente y disfrutar del sexo o de la sensualidad. Esa mayor desinhibición y que es pública y algo exagerada en algunos hace que les apliquemos la etiqueta de "viciosos" intentando hacer daño cuando, en realidad, a poco que lo pensemos, no hay nada malo en disfrutar del sexo en pareja o en grupo o en lo que sea siempre que no se haga daño a nadie y sea todo de mutuo acuerdo. Al contrario, en realidad me da la impresión de que, tras esas palabras, hay una cierta envidia por esa facilidad para conseguir una relación sexual comparada con el pino que hay que hacer entre heterosexuales para hacer lo mismo.

Y respecto a si las parejas homosexuales deberían poder adoptar niños opino que, probablemente, esos niños tendrán una mejor educación en el respeto y con mucho más amor que parejas de heteros que los tienen simplemente "porque toca", porque ya lo tienen todos sus amigos de la edad o simplemente porque se les ha acabado la chispa y quieren tener un juguetito pequeño para rellenar ese vacío en su vida. En general, una pareja que decide adoptar un niño, y más con los controles que hay hoy en día, tiene más posibilidades de ser mejores padres, más concienciados y más responsables que muchos que los tienen para seguir "lo normal" (y eso descontando los hijos no queridos por "fallos").

Cuando alguien nos dice que es homosexual, deberíamos reaccionar con indiferencia, como diciendo: "Pues muy bien, ¿y qué? el cielo es azul y en el mar hay agua, ¿alguna información más interesante?". Queda poco para eso, quizá unos años, pero en un futuro cercano quedará como antiguo, desfasado y de la época de Franco el decir cualquier cosa despectiva de un homosexual.

Un hurra por el Gobierno socialista, que ha tenido la valentía de hacer esa Ley del matrimonio homosexual en un país tradicionalmente "de machos". Porque sí: son iguales los matrimonios homos y heteros. No hay que llamar a ese matrimonio de forma distinta. Es una pareja que quiere compartir su vida y sellar esa unión como otra cualquiera. Usar un nombre diferente es ahondar en una discriminación claramente injusta.

Se necesita ese apoyo de las instituciones, de valientes que den un paso al frente sea haciendo leyes o saliendo públicamente del armario hasta que llegue lo que llegará: que veamos besándose a dos chicos o chicas y nos parezca de lo más normal, o mejor aún: que nos parezca genial. 

 
 
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